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Cuando mi casa es mi habitación
Son jóvenes, licenciados, trabajan en profesiones liberales, pero no son propietarios. Comparten piso de alquiler como única vía de independencia. No les importa el nivel de ingresos mientras trabajen en lo que les gusta. El fotógrafo Ismael Llopis (Castellón, 1978) los retrata en su libro “No tendrás casa en tu puta vida” (Melusina, 2009). Son 49 fotografías que cohabitan con 10 textos “vivenciales” de varios autores.
(Aviondepapel.tv)
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Generación sobradamente preparada
Diseñadores, periodistas, sicólogos, bailarinas, camareras, traductores. Cambian hasta cuatro veces de trabajo. Hacen fiestas en casa; conviven tres o cuatro personas en el mismo piso, algunas son pareja. Ni siquiera se plantean comprar una vivienda. Todos se enfrentan a la frontera de los 30 años. “Es un modo de vivir para un tiempo, pero no puedes seguir así toda la vida”, dice Ismael Llopis.
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Estrecheces domésticas
“Hay en esa forma de vida una pérdida de intimidad. Incluso algún retratado me contaba que dormía de lado en un piso minúsculo por la falta de espacio”, afirma Ismael Llopis. El autor ha tardado casi cuatro años en sacar a la luz estas fotos realizadas con un objetivo de 55 milímetros y respetando la luz de los espacios.
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Precariedad e incertidumbre
Las fotografías muestran a las personas en un hábitat minúsculo. Su casa es su habitación. Ismael Llopis ha querido atestiguar, con estas fotos y este libro, la precariedad de la emancipación de una generación que se pregunta cuándo ganará el suficiente dinero para vivir como sus padres. “No he querido hacer un retrato sociológico, sino estético y temático”, finaliza el fotógrafo.
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